Pedro Rodríguez Vidal (CO7PR): una vida dedicada a la radioafición, la electrónica y la experimentación

Pedro Rodríguez Vidal (CO7PR)

Pedro Rodríguez Vidal (CO7PR)
es un hombre cuya vida ha estado estrechamente vinculada a la radio, la electrónica, las telecomunicaciones y la radioafición en Cuba. Desde muy joven descubrió su pasión por la tecnología y, con el paso de los años, convirtió ese interés en una verdadera forma de vida.

Residente en Ciego de Ávila, Pedro es reconocido por varias generaciones de radioaficionados por sus conocimientos técnicos, su disposición permanente a ayudar y, especialmente, por su espíritu de experimentación. Su historia incluye el diseño del conocido ISLANDER P-200, un equipo que permitió a numerosos radioaficionados cubanos construir sus propios transceptores y establecer comunicaciones con el exterior.

Esta entrevista recorre algunos de los momentos más importantes de su vida, desde sus primeros acercamientos a la electrónica hasta su permanente compromiso con la radioafición.

Los primeros pasos de Pedro Rodríguez Vidal en la electrónica

¿Cuándo comienzan tus inquietudes por la electrónica?

Mi interés comenzó cuando tenía más de doce años. Mi padre me llevaba al cine cuando había alguna película importante y en una ocasión vi una cinta sobre la vida de Thomas Alva Edison. Conocer sus inventos, entre ellos el bombillo incandescente y el fonógrafo, me cautivó.

Cuando cumplí 13 años existía un curso por correspondencia de radio de la National School, de California. Comencé a estudiar y aquel aprendizaje duró tres años. Al terminar me entregaron un receptor superheterodino de dos bandas, de válvulas, para que lo armara. Ese era el examen final y aquel maravilloso receptor se quedó conmigo.

Radio, mecánica y primeros trabajos profesionales

¿Dónde comienzas a trabajar?

Inicialmente trabajé en la emisora Radio Cubanacán, de Cabaiguán, que transmitía en los 1590 kilociclos. Allí permanecí hasta mediados de 1958. Tengo mi título de operador de plantas de radios comerciales, después de examinarme en el Ministerio de Comunicaciones en La Habana.

Hacía de operador, técnico y locutor. También era mecánico automotriz, porque mi padre tenía ese oficio y desde la escuela me ponía a ayudarlo en el taller.

Pedro Rodríguez Vidal llega a Ciego de Ávila

¿Cómo llega usted a Ciego de Ávila?

Pedro Rodríguez -7 Piratas Rojos

Comencé trabajando en Sancti Spíritus en la cadena nacional de microondas. Después de realizar un

curso de tres meses en La Habana, obtuve la evaluación de técnico A en telecomunicaciones y el 2 de junio de 1968 fui enviado a Ciego de Ávila como jefe del control número 10 de la cadena nacional de telefonía de microondas.

En Ciego de Ávila existían problemas en las comunicaciones y logré descubrir qué estaba sucediendo. Había un bosque de eucaliptos en el trayecto entre Ciego de Ávila y Corojo. La vegetación y las condiciones de humedad provocaban problemas en la propagación de la señal de microondas.

Informé la situación a La Habana y posteriormente los torreros instalaron una antena a 300 pies de altura. Con esa modificación desaparecieron los problemas de desvanecimiento de señal en aquella zona.

Más tarde trabajé en la Empresa Provincial de Comunicaciones, en ETECSA y finalmente en la Empresa Radiocuba, en el departamento de frecuencias radioeléctricas, donde entre otras funciones se emitían las licencias de radio. En 1999 me jubilé.

El nacimiento de un radioaficionado

¿Cuándo se hace Pedro radioaficionado?

A partir de 1973. Yo tenía como vecino a Santiago Peláez, CO7SP, en la calle Libertad. Todos los días, cuando venía a almorzar, ponía los 40 metros con el receptor de la National School que yo había fabricado.

En una ocasión escuché a CO6VM, el fallecido Víctor Muñoz, buscando una válvula 6K8 para su receptor. Yo tenía una nueva y fui a casa de Peláez para decirle que le avisara que podía venir a buscarla. Al día siguiente Víctor estaba aquí en Ciego de Ávila.

Así comencé a vincularme con Santiago Peláez, quien fue mi padrino en la radioafición. Me hice miembro de la Federación y me examiné en Camagüey en 1973.

El ISLANDER: una creación que marcó la radioafición cubana

En una época en que era difícil adquirir equipos de radio, ¿cómo surgió el ISLANDER?

En la década de 1970, la amplitud modulada era una de las formas existentes de comunicación, pero posteriormente comenzó a desarrollarse la banda lateral única. Los radioaficionados del exterior podían adquirir equipos, pero aquí en Cuba era muy difícil.

Entonces, en 1980, me di a la tarea de diseñar el ISLANDER, un transceptor de doble banda lateral con receptor de conversión directa, lo más sencillo posible para que cualquiera pudiera construirlo.

Utilicé piezas en desuso de televisores rusos Electrón. El resultado fue el famoso ISLANDER, del que se fabricaron en Cuba más de 500 unidades. Gracias a estos equipos muchos radioaficionados pudieron comenzar a hablar con el exterior en banda lateral.

¿Por qué se llamó ISLANDER P-200?

¿Por qué escogiste ese nombre?

La palabra ISLANDER viene del inglés. “Island” significa isla y “islander” quiere decir habitante de las islas, lo que nosotros llamamos isleño. Por eso bauticé así al equipo, aunque decidí utilizar el nombre en inglés.

El ISLANDER P-200 utilizaba dos válvulas PL500 y alcanzaba los 200 vatios. Posteriormente se limitó su potencia, pero el equipo permitió a los radioaficionados establecer comunicaciones con Europa y otros países.

Pedro Rodríguez Vidal al frente de la Filial Provincial de Radioaficionados

Durante algunos años presidiste la Filial Provincial. ¿Qué recuerdos tienes?

En 1998 fui elegido presidente de la Filial Provincial. En aquel momento éramos muy pocos radioaficionados en la provincia. Participé en el Quinto Congreso y cumplí el período reglamentario.

Al terminar mi mandato me quedó la satisfacción de haber contribuido al crecimiento de la radioafición provincial. Cuando terminé había 119 radioaficionados en la provincia y también instalé el repetidor de 2 metros.

Compartir conocimientos: otra forma de hacer radio

¿Qué representa para usted recibir en su casa a radioaficionados que buscan información técnica?

Me satisface grandemente poder transmitir mis modestos conocimientos y ayudar a todo aquel que comienza a pertenecer a este mundo de la radioafición. Es un entretenimiento muy interesante que te pone en contacto con muchas personas que, sin verlas, llegas a conocer, sobre todo en el plano internacional.

He ayudado a colegas de Cabaiguán, Sancti Spíritus y también he realizado aportes a radioaficionados de Camagüey. Todo aquel que quiera “cacharrear” y necesite una idea puede contar conmigo. Lo que más me atrae es la experimentación, el diseño de aparatos, construirlos y probarlos.

Un nuevo ISLANDER de estado sólido

A pesar de sus limitaciones visuales, Pedro continúa trabajando en nuevos proyectos. Tiene en preparación un pequeño ISLANDER de estado sólido, cuyos módulos ya están confeccionados y esperan por el ensamblaje y las pruebas.

El nuevo diseño está pensado para trabajar con 12 voltios y emplear componentes de estado sólido. También desarrolló un sistema de modulación sencillo, basado en pocos componentes, con el propósito de facilitar la construcción del equipo.

¿Cuándo podremos contar con los planos del pequeño ISLANDER?

Tan pronto como lo ensamble, realice las pruebas y compruebe su funcionamiento, lo haré de conocimiento público para que todo aquel que está empezando pueda fabricarlo y utilizarlo.

Pedro Rodríguez Vidal y el Grupo de DX de Cuba

¿Usted pertenece al Grupo de DX?

Sí, pertenezco al Grupo de DX de Cuba y tengo mi diploma de miembro fundador. Cuando aquello se solicitaba tener confirmadas 60 estaciones extranjeras para integrar el grupo y yo tenía más de 70.

Trabajé mucho en la banda de 15 metros y logré contactos prácticamente de norte a sur de América y con Europa. También tengo el diploma de las Islas Canarias y otro por contactos con estaciones de la zona EA. Trabajé todos los distritos de España, desde EA1 hasta EA9, y conservo sus respectivas QSL.

La radioafición continúa presente en su vida

Con algunas limitaciones visuales y mucha dedicación, ¿continúas haciendo radio?

Sí, continúo activo en la radio. Participo en las ruedas de Cuba y también estoy presente todas las noches en una rueda del exterior de Centroamérica.

Las condiciones de propagación han cambiado y existen períodos más difíciles. Recuerdo especialmente la década de los años 80, cuando las condiciones permitían realizar contactos entre Cuba y Europa con mucha facilidad y hacer DX entre los diferentes distritos del país.

¿Qué le falta a Pedro por hacer en la radioafición?

¿Qué proyectos quedan pendientes?

Seguir desarrollándome cada día más y lograr minimizar la cantidad de componentes para que todo aquel que quiera armar su equipo, ya sea a válvulas o a transistores, pueda fabricarlo.

El momento más feliz: cuando el ISLANDER llegó a toda Cuba

¿Cuáles han sido los momentos más felices en la radioafición?

Uno de ellos fue cuando el ISLANDER se hizo en toda la isla y todo el mundo pudo salir en 40 metros en doble banda lateral y hablar con el exterior. Para mí fue una satisfacción muy grande.

El transmisor que retransmitió Radio Rebelde

La trayectoria de Pedro Rodríguez Vidal también incluye un episodio relacionado con la construcción de un transmisor para retransmitir la señal de Radio Rebelde.

Según recuerda, durante aquella etapa recibió el encargo de construir un transmisor para retransmitir la emisora. Considerando las dificultades para que muchas personas pudieran disponer de receptores de onda corta, decidió diseñar un transmisor de onda media.

El equipo fue construido e instalado en una habitación de la casa de su abuela, en Guayos. Pedro utilizaba su receptor para captar la señal de Radio Rebelde en 40 metros y posteriormente la inyectaba al transmisor de onda media. Según su testimonio, la señal alcanzaba hasta Fomento.

El consejo de Pedro Rodríguez Vidal a las nuevas generaciones

¿Qué le dice a las nuevas generaciones de radioaficionados?

Que se preparen técnicamente y que estudien para fabricar sus propios radios. Lo bonito que tiene la radioafición no es comprar un radio y ponerse a hablar como si fuera un teléfono, sino confeccionar su propio equipo. Esa es una de las mayores satisfacciones que uno puede sentir.

Su mensaje está dirigido tanto a los jóvenes como a las nuevas radioaficionadas que se incorporan a esta actividad: aprender, experimentar y construir.

La Federación de Radioaficionados de Cuba y sus 50 años

¿Qué significa para usted el aniversario de la Federación de Radioaficionados de Cuba?

Para Pedro, la evolución de la Federación representa un importante crecimiento de la radioafición cubana. Recuerda que cuando comenzó como radioaficionado en Cuba existían aproximadamente 3 000 miembros y señala que, con el desarrollo alcanzado durante estas décadas, la cifra llegó a acercarse a los 10 000.

También destaca la creación del sistema de correo electrónico, los cursos de superación para novicios y la preparación técnica en la Academia, donde se imparten conocimientos relacionados con electrónica, propagación de radio y antenas.

Conclusiones: Pedro Rodríguez Vidal, una vida construida alrededor de la radio


La historia de Pedro Rodríguez Vidal, CO7PR, es la historia de un hombre que convirtió la curiosidad por la electrónica en una verdadera vocación. Desde aquel primer receptor que construyó siendo adolescente hasta sus proyectos de equipos de estado sólido, su trayectoria ha estado marcada por la investigación, la experimentación y el deseo de compartir conocimientos.

Su mayor legado quizás esté representado por el ISLANDER, un proyecto que permitió a cientos de radioaficionados cubanos construir sus propios equipos y establecer comunicaciones internacionales en una época en la que acceder a un transceptor comercial era especialmente difícil.

Pero su aporte no se limita a un diseño electrónico. Pedro ha dedicado buena parte de su vida a enseñar, orientar y ayudar a quienes se acercan a la radioafición. Su concepción de este hobby como una actividad que exige estudio, preparación técnica, creatividad y experimentación constituye un mensaje de gran valor para las nuevas generaciones.

Hoy, a pesar de las limitaciones visuales, continúa activo, participando en ruedas y trabajando en nuevos proyectos. Su historia demuestra que la verdadera pasión por la radio no depende solamente de la tecnología disponible, sino de la voluntad de aprender, crear y mantener vivo el espíritu de la experimentación.

Este es un homenaje al ya fallecido Pedro Rodríguez Vidal (CO7PR)

Por: Héctor García León (CO7HH)
Coordinador del Sistema Informativo de la FRC
Filial Ciego de Ávila

co7hh

Mi nombre es Héctor García (CO7HH), soy radioaficionado cubano desde el año l975 en que realice mi primer examen. La radioafición es mi gran pasión. Lobré como profesional de la radio durante 40 años y soy miembro de la Unión de Periodistas de Cuba.

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